Leapmotor B10 a prueba en México: eléctrica al manejarse, gasolina para seguir adelante
La Leapmotor B10 llega a México con una idea muy clara: manejarse como una SUV eléctrica, pero sin obligar al usuario a depender siempre de un cargador. Esa es la promesa de su sistema Ultra Híbrido de rango extendido, una configuración en la que el motor eléctrico mueve las ruedas y el motor de gasolina trabaja como generador.
Para conocerla mejor, manejamos la Leapmotor B10 de Tepic a Nuevo Vallarta, en un recorrido de aproximadamente hora y media a dos horas. La ruta fue principalmente por autopista, con tramos amplios, rebases, pendientes ligeras y llegada a Vidanta, en Nuevo Vallarta.
Durante esta primera prueba de manejo, la B10 dejó claro que su punto más fuerte no está solamente en la ficha técnica. Está en la forma en la que entrega la potencia, en el silencio de marcha y en esa sensación de manejar una SUV eléctrica, incluso cuando el motor de gasolina está listo para extender el recorrido.
Qué es la Leapmotor B10 Ultra Híbrida
La Leapmotor B10 es una SUV compacta electrificada que se vende en México en una sola versión, llamada Design 2027MY. Su precio de lista es de 575,000 pesos, una cifra que la coloca frente a varias SUV compactas de gasolina, híbridas convencionales y algunas propuestas eléctricas de acceso.
A diferencia de un híbrido tradicional, aquí el motor de gasolina no mueve directamente las ruedas. El encargado de impulsar la SUV es un motor eléctrico de 160 kW, equivalente a 215 hp, con 240 Nm de torque. Además, la tracción es trasera, algo poco común en este rango de precio.
El motor de combustión es un cuatro cilindros de 1.5 litros. Su función principal es generar electricidad cuando la batería necesita apoyo. Por eso, la experiencia al volante se acerca más a la de un eléctrico que a la de un híbrido convencional.
La batería LFP tiene 18.8 kWh de capacidad y permite recorrer hasta 98 kilómetros en modo eléctrico bajo ciclo NEDC. Además, la autonomía combinada anunciada alcanza hasta 990 kilómetros, también bajo ciclo NEDC.
El sistema también cuenta con un tanque de gasolina de 50 litros, lo que ayuda a explicar la autonomía combinada anunciada de hasta 990 kilómetros. Además, la B10 puede conectarse a un cargador: la recarga completa en corriente alterna toma alrededor de 3.5 horas, mientras que en carga rápida puede pasar del 30 al 80% en cerca de 19 minutos, con una potencia máxima de hasta 46 kW.
Así se siente al manejarla
Lo primero que se nota al arrancar es la ausencia de vibraciones. La B10 inicia la marcha en modo eléctrico, con una respuesta inmediata al acelerador y sin el ruido típico de un motor de combustión trabajando desde bajas vueltas.
En autopista, la respuesta se siente suficiente para mantener buen ritmo. No es una SUV explosiva, pero el torque inmediato ayuda en incorporaciones y rebases. Además, la potencia llega de forma progresiva, sin tirones y sin una sensación de esfuerzo marcada.
La dirección tiene un enfoque claramente cómodo. Es ligera, fácil de usar y suficientemente precisa para carretera. Sin embargo, no busca transmitir una sensación deportiva. La B10 no pretende sentirse emocional, sino fácil, silenciosa y tecnológica para el uso diario.
Los frenos también responden bien. No hicimos una prueba de emergencia, pero en el uso normal transmitieron confianza y no se sintieron artificiales. Esto importa en vehículos electrificados, donde la regeneración puede cambiar la sensación del pedal.
De hecho, uno de los detalles que más llamó la atención fue la retención al soltar el acelerador. En algunos eléctricos o híbridos, el vehículo sigue avanzando casi sin perder velocidad. En la B10 no ocurrió así. En un tramo de autopista, circulando por encima de 100 km/h, soltamos el acelerador y la desaceleración fue clara antes de tocar el freno.
No medimos cuánta energía recuperó en ese momento, pero esa sensación normalmente indica una regeneración más presente. Es decir, el motor eléctrico aprovecha mejor las desaceleraciones para recuperar energía y, al mismo tiempo, ayuda a reducir el uso constante del freno.
Una SUV cómoda, más que deportiva
La suspensión es uno de los puntos que más sorprenden de la Leapmotor B10. La SUV se siente firme, pero no brincona. Tampoco va floja o aguada, como ocurre en algunas SUV eléctricas o híbridas que priorizan demasiado el confort.
Adelante utiliza esquema McPherson y atrás una suspensión independiente de cinco brazos, acompañada por barra estabilizadora. Ese conjunto se nota en carretera. La B10 se mantiene estable en curvas amplias, filtra bien las irregularidades y no transmite esa sensación de rebote que puede aparecer en vehículos pesados con baterías.
La puesta a punto también tuvo trabajo local. Stellantis México realizó pruebas para adaptar la B10 a condiciones de clima y orografía del país, algo importante en un mercado con ciudades altas, autopistas con pendientes y temperaturas muy distintas entre regiones.
Su peso de 1,785 kg está presente, especialmente en cambios rápidos de apoyo. Sin embargo, el reparto 50/50 ayuda a que el manejo se sienta equilibrado. No es una SUV para manejar agresivo, pero sí transmite más solidez de la esperada.
En una ruta como Tepic-Nuevo Vallarta, con autopista, pendientes ligeras y tramos para rebasar, esa puesta a punto se agradece. De esta forma, la B10 se separa de la idea de “otro SUV chino más”.
Lo más interesante está en el sistema de rango extendido
El mayor atractivo de la Leapmotor B10 está en su arquitectura mecánica. Durante buena parte del trayecto, la SUV se mantuvo en conducción eléctrica. Cerca de Nuevo Vallarta, cuando la batería empezó a bajar, el motor de gasolina comenzó a generar energía.
Ese momento resume bien la lógica de esta tecnología. En recorridos diarios puede funcionar como eléctrica, pero en carretera no obliga a planear cada parada alrededor de un cargador.
La cifra oficial de autonomía eléctrica es de hasta 98 kilómetros bajo ciclo NEDC. En nuestro recorrido, la B10 permitió avanzar una parte importante del trayecto en modo eléctrico antes de requerir apoyo del generador.
La autonomía combinada anunciada llega hasta 990 kilómetros. Como siempre, ese dato debe leerse con reserva, porque las condiciones reales cambian según velocidad, clima, carga, pendientes y estilo de manejo. Aun así, la propuesta tiene sentido para México.
Interior: buena calidad y pocos botones
Por dentro, la Leapmotor B10 apuesta por una cabina minimalista. Casi todo se concentra en la pantalla central de 14.6 pulgadas, acompañada por un cuadro de instrumentos digital de 8.8 pulgadas.
La sensación general es moderna y limpia. Hay pocos mandos físicos, superficies suaves en zonas visibles y una presentación que busca sentirse más tecnológica que tradicional. Esto puede gustar a quienes ya están acostumbrados a controlar funciones desde una pantalla, aunque también exige adaptación.
El equipamiento incluye Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, conectividad 4G, actualizaciones OTA, asistente de voz, llave digital NFC, cargador inalámbrico, iluminación ambiental de 64 colores y sistema de audio de 12 bocinas.
El sistema de audio también deja una buena impresión. Además de modos predefinidos, permite ajustar el sonido con un ecualizador de siete bandas. Ese detalle se agradece porque no obliga a quedarse con una calibración fija.
También suma asientos delanteros con ajuste eléctrico, ventilación y calefacción. Además, el cargador inalámbrico funciona de forma práctica en uso real, incluso cuando uno lo usa casi sin pensarlo.
Espacio interior y cajuela
La B10 mide 4,530 mm de largo, 1,885 mm de ancho, 1,655 mm de alto y tiene una distancia entre ejes de 2,735 mm. Por tamaño, entra en la zona de las SUV compactas, aunque su distancia entre ejes ayuda a ofrecer buen espacio interior.
Leapmotor habla mucho del aprovechamiento de espacio. Parte de esto se debe a que la batería está integrada dentro de la estructura del vehículo, lo que permite liberar más espacio en la cabina.
Adelante, la postura de manejo se encuentra rápido. El asiento, el volante y la visibilidad ayudan a sentirse cómodo en poco tiempo. Atrás, el espacio es bueno para dos adultos y suficiente para tres personas en trayectos cortos.
Para cinco adultos, la banca trasera puede sentirse algo justa. Por lo tanto, la mejor configuración para un viaje largo parece ser de cuatro pasajeros con equipaje.
El techo panorámico también ayuda mucho a la sensación de amplitud. Mide aproximadamente 1.8 metros cuadrados y deja entrar bastante luz al interior. No es corredizo ni se abre, pero visualmente cambia la percepción de la cabina.
La cajuela ofrece 334 litros de capacidad. Para cuatro pasajeros y sus maletas cumple bien. En cambio, para cinco personas con equipaje completo queda justa. Al abatir los asientos traseros, el espacio crece hasta 1,005 litros.
Seguridad y asistencias
La Leapmotor B10 incorpora siete bolsas de aire, incluida una bolsa central delantera. Este elemento ayuda a reducir el riesgo de contacto entre conductor y pasajero en ciertos impactos laterales.
También integra 17 sistemas avanzados de asistencia a la conducción. Entre ellos están control crucero adaptativo con Stop & Go, asistente de mantenimiento de carril, frenado autónomo de emergencia con detección de peatones y ciclistas, alerta de punto ciego, alerta de tráfico cruzado trasero con frenado, monitoreo del conductor y cámara panorámica de 360 grados.
Además, Leapmotor informa que la B10 obtuvo cinco estrellas Euro NCAP 2025, con 93% en protección para ocupante adulto y 93% en protección infantil. Es un dato relevante porque respalda el paquete de seguridad más allá del número de asistencias.
El paquete es amplio para su precio. Como ocurre con cualquier sistema ADAS, su valor real dependerá de la calibración en el uso diario y de qué tan natural se sienta su intervención.
Precio de la Leapmotor B10 en México
La Leapmotor B10 tiene un precio de 575,000 pesos en México. Se ofrece con garantía de cuatro años o 100,000 kilómetros, además de ocho años o 160,000 kilómetros para la batería de alto voltaje.
Además, uno de los argumentos principales de la marca es el respaldo de Stellantis y Mopar para servicio, refacciones y atención posventa. Este punto importa porque Leapmotor es una marca nueva para el mercado mexicano, aunque llega apoyada por una estructura comercial ya existente.
Mopar también participa en la disponibilidad de refacciones, accesorios y partes de colisión para la red de distribuidores. Este punto es importante porque Leapmotor necesita construir confianza desde el servicio, no solo desde el producto.
Eso no elimina todos los retos. Leapmotor tendrá que construir confianza con el tiempo y demostrar que su operación funciona conforme crezcan sus ventas. Sin embargo, entrar con una red conocida reduce parte de la incertidumbre.
Veredicto En Ruta
La Leapmotor B10 no llega a México para emocionar desde el ruido, sino desde la lógica. Su propuesta tiene sentido porque combina una experiencia de manejo eléctrica con la tranquilidad de un motor de gasolina que puede generar energía cuando hace falta.
En carretera se siente cómoda, estable y mejor aislada de lo esperado. La suspensión trasera de cinco brazos es uno de sus puntos más fuertes, la respuesta eléctrica ayuda en rebases y el interior transmite una calidad superior a la que muchos podrían esperar de una marca nueva.
No todo es perfecto. La cajuela es justa para cinco personas con equipaje, la banca trasera funciona mejor para dos adultos que para tres en viajes largos y la dependencia de la pantalla puede no gustarle a todos.
Aun así, la Leapmotor B10 prueba de manejo deja una impresión clara: no parece una adaptación improvisada. Se siente como una SUV pensada para resolver una necesidad muy concreta en México: manejar eléctrico la mayor parte del tiempo, pero sin quedarse atado a la infraestructura de carga.
Para quienes quieren dar el salto hacia una SUV electrificada sin asumir todos los compromisos de un eléctrico puro, la Leapmotor B10 es una de las propuestas más interesantes que han llegado recientemente al mercado mexicano.





