EN RUTA TEST
Una semana con la JETOUR T1 PHEV: así es convivir todos los días con esta SUV híbrida enchufable
Comprar una camioneta híbrida enchufable no es una decisión sencilla. Además del diseño, el equipamiento o la potencia, surgen muchas preguntas: ¿realmente ahorraré combustible?, ¿qué pasa si no puedo cargar la batería todos los días?, ¿es cómoda para usarla diario?, ¿la tecnología facilita la conducción o termina complicándola?
Son preguntas que difícilmente se responden durante una presentación de producto o en una prueba de manejo de unas cuantas horas.
Por eso decidimos hacer algo diferente.
En lugar de recorrer una ruta específica y regresar la llave, durante una semana la JETOUR T1 PHEV se convirtió en nuestro vehículo de uso diario. La utilizamos para ir al trabajo, hacer compras, movernos por la Ciudad de México, enfrentar tráfico, estacionarnos en espacios reducidos, transportar pasajeros y realizar un recorrido más largo para conocer su comportamiento fuera de la rutina.
Con el paso de los días dejamos de fijarnos únicamente en la potencia, la pantalla o la lista de equipamiento. Empezamos a descubrir esas pequeñas cosas que realmente cambian la experiencia de convivir con un vehículo: qué funciones terminas usando todos los días, cuáles dejan de llamar la atención después del primer contacto y cuáles, sin aparecer en una ficha técnica, hacen la vida mucho más sencilla.
Eso es exactamente lo que busca EN RUTA TEST.
No queremos decirte cómo es manejar un vehículo durante dos horas.
Queremos contarte cómo es vivir con él.
Nuestra prueba
| Dato | Resultado |
|---|---|
| Vehículo | JETOUR T1 PHEV |
| Duración de la prueba | 7 días |
| Conductor principal | 1.85 m de estatura |
| Tipo de uso | Convivencia diaria |
| Escenarios | Ciudad, Periférico, tráfico, avenidas, estacionamientos, recorrido largo |
| Batería al recibirla | 20-25 % |
| Tanque de combustible | Prácticamente lleno |
| Carga externa durante los primeros días | No |
| Modos utilizados | EV, HEV, Eco y Sport |
Desde el primer momento decidimos utilizar la camioneta exactamente como lo haría cualquier propietario. No buscamos obtener el menor consumo posible ni realizar una ruta diseñada para presumir cifras de autonomía. La intención fue otra: descubrir cómo responde cuando forma parte de la rutina.
Y justamente ahí comenzó a sorprendernos.
La primera impresión dura unos minutos… la convivencia toda la semana
Lo primero que llama la atención de la T1 es su diseño.
Las líneas cuadradas, la parrilla de gran tamaño y la iluminación LED le dan una imagen robusta que inevitablemente recuerda a algunos vehículos todoterreno. Sin embargo, conforme pasaban los días entendimos que su personalidad está mucho más enfocada al confort que a presumir capacidades extremas fuera del asfalto.
Su presencia también tiene un efecto curioso en el tráfico.
La posición elevada y las dimensiones de la camioneta hacen que otros conductores respeten más tu espacio al cambiar de carril o incorporarte a una avenida. No es algo que pueda medirse con una cifra, pero sí forma parte de la experiencia cotidiana.
Y eso es precisamente lo que buscamos en esta prueba.
La altura perfecta para entrar… y para ver mejor el camino
Mido 1.85 metros y, después de manejar vehículos de prácticamente todos los segmentos, hay algo que aprendí hace tiempo: la altura de acceso influye mucho más de lo que parece.
Con la T1 nunca tuve que dejarme caer hacia el asiento, como sucede en un sedán, ni subir demasiado para acomodarme detrás del volante.
Simplemente abría la puerta y me deslizaba hacia el interior.
Después de una semana realizando varias paradas al día terminé agradeciendo esa postura de acceso.
Lo mismo ocurre una vez sentado.
La posición de manejo permite ver por encima de muchos automóviles y anticipar mejor lo que sucede algunos metros adelante. En una ciudad como la nuestra, donde el tráfico cambia constantemente, esa visibilidad adicional termina reduciendo el estrés al conducir.
No todo gira alrededor del conductor
Algo que pocas veces evaluamos durante una prueba de manejo es qué tan fácil resulta subir al vehículo para quienes viajan con nosotros.
En mi caso, con frecuencia me acompaña mi suegra, así que inmediatamente notó un detalle que normalmente pasa desapercibido.
Las plazas traseras cuentan con agarraderas que facilitan mucho el acceso.
Puede parecer un elemento simple, pero para una persona mayor representan un apoyo importante al subir o bajar de la camioneta.
Es uno de esos detalles que probablemente nunca aparecerán en un folleto comercial, pero que sí terminan marcando diferencias cuando el vehículo forma parte de la vida diaria.
💡 Lo descubrimos
Las mejores soluciones no siempre son las más llamativas. A veces una simple agarradera puede ser más útil que una pantalla enorme.
Un detalle que muchos fabricantes están eliminando
Confieso que fue de las primeras cosas que ajusté.
El cinturón de seguridad.
Me gusta llevarlo lo más abajo posible para que cruce correctamente sobre el hombro y no roce el cuello durante recorridos largos.
Por eso agradecí descubrir que la T1 todavía conserva el ajuste de altura en el poste B, un elemento que varios fabricantes han eliminado durante los últimos años.
No cambia la potencia.
No mejora el consumo.
No hace que el vehículo acelere más rápido.
Pero sí mejora la comodidad todos los días.
Y justamente de eso trata esta prueba.
Espacio para viajar sin complicaciones
Durante la semana utilizicé la camioneta tanto solo como acompañado y nunca apareció sensación de falta de espacio.
Las plazas delanteras permiten encontrar rápidamente una buena posición de manejo, mientras que en la segunda fila dos adultos pueden viajar cómodamente incluso detrás de un conductor de mi estatura.
Además del buen espacio para piernas y cabeza, los pasajeros cuentan con salidas de aire acondicionado, puertos USB-A y USB-C y un descansabrazos central.
Cuando hace falta transportar objetos más voluminosos, los respaldos posteriores pueden abatirse en proporción 40:60 para ampliar considerablemente el área de carga.
No es la SUV con la cajuela más grande del segmento, pero durante la semana nunca sentimos limitaciones para el uso cotidiano.
Los asientos fueron conquistándome con el paso de los días
Si tuviera que elegir el elemento que más cambió mi opinión conforme convivía con la camioneta, probablemente serían los asientos.
Antes de recibirla ya conocía el término Zero Gravity.
Sinceramente pensé que sería un argumento más de marketing.
Me equivoqué.
El objetivo de este tipo de asientos es distribuir mejor el peso del cuerpo para reducir los puntos de presión sobre la espalda y las piernas, favoreciendo una postura más relajada durante trayectos largos.
No significa que literalmente sientas que estás flotando.
Lo que ocurre es mucho más sencillo.
Después de varias horas al volante bajas del vehículo sin esa sensación de cansancio que generan algunos asientos demasiado planos o con poco soporte.
La unidad que probamos incorpora ajuste eléctrico, memorias, ventilación y soporte lumbar para el conductor.
Sin embargo, el detalle más curioso está del lado del copiloto.
Su asiento cuenta con un descansa piernas eléctrico, un equipamiento poco habitual en este rango de precio y que normalmente encontramos en vehículos de categorías superiores.
Durante los primeros días pensé que era un simple lujo.
Al terminar la semana ya no estaba tan seguro.
Hasta aquí mi primera gran conclusión
La JETOUR T1 PHEV todavía no me había demostrado qué tan eficiente era su sistema híbrido.
Tampoco había descubierto el funcionamiento del i-DM.
Ni sabía administrar el SOC.
Pero ya había entendido algo importante.
Era una camioneta en la que realmente disfrutaba pasar tiempo.
Y cuando un vehículo consigue eso durante los primeros días de convivencia, normalmente significa que todavía quedan muchas cosas interesantes por descubrir.
La tecnología dejó de ser un adorno y se convirtió en parte de la rutina
Cuando un vehículo incorpora muchas funciones tecnológicas es normal querer probarlas todas el primer día. Pantallas, asistentes, cámaras, comandos de voz… prácticamente todo llama la atención.
Lo curioso es que, conforme pasan los días, ocurre algo muy distinto.
Dejas de preguntarte qué puede hacer el vehículo y comienzas a descubrir qué funciones realmente utilizas.
Al terminar la semana hubo varias tecnologías que se volvieron parte de la rutina y otras que, aunque funcionan correctamente, terminé utilizando mucho menos de lo que imaginaba.
Android Auto inalámbrico: simplemente funciona
Hay tecnologías que no deberían llamar la atención.
Simplemente deberían funcionar.
Eso ocurrió con Android Auto inalámbrico.
Cada vez que subía a la camioneta el teléfono se conectaba prácticamente de inmediato, sin necesidad de sacar un cable del bolsillo ni volver a enlazar el dispositivo.
Después del segundo día dejé de pensar en ello.
Y precisamente esa es la mejor señal.
Cuando una tecnología deja de hacerse notar es porque está haciendo bien su trabajo.
La T1 también incorpora Apple CarPlay inalámbrico, por lo que usuarios de ambos ecosistemas encontrarán una integración rápida y sencilla.
Pensé que usaría el cargador inalámbrico… terminé usando el USB-C
Confieso que el primer día pensé que el cargador inalámbrico sería una de las funciones que más utilizaría.
Tiene una buena ubicación e incluso incorpora una salida de aire para ayudar a disipar el calor del teléfono durante la carga.
Sin embargo, mi experiencia terminó siendo diferente.
El puerto USB-C carga considerablemente más rápido.
Al final de la semana fue el que terminé utilizando prácticamente todos los días.
No significa que el cargador inalámbrico sea malo.
Simplemente lo encontré más útil para mantener la batería del teléfono durante un trayecto o como respaldo cuando no llevaba un cable.
💡 Lo descubrimos
El mejor equipamiento no siempre es el que más termina utilizándose.
En mi caso, el USB-C fue mucho más práctico que el cargador inalámbrico.
El sistema de audio Sony no busca impresionar… busca acompañarte
Soy de los que siempre prueba el sistema de sonido de un vehículo.
No importa si voy cinco minutos o una semana con él.
Y el de la T1 me dejó una buena impresión.
No pretende ser un equipo que haga vibrar los cristales o que presuma el volumen más alto del segmento.
Su propuesta es diferente.
Entrega un sonido limpio, con buenos bajos y suficiente potencia para llenar la cabina sin distorsionar, incluso cuando el volumen se acerca al máximo.
Durante los trayectos diarios terminó convirtiéndose en un excelente compañero de viaje.
Quizá no sea el sistema de audio más espectacular que he escuchado, pero sí uno que disfruté utilizar todos los días.
Y al final eso es lo que realmente importa.
«Hola JETOUR»… primero hay que aprender a hablar su idioma
Uno de los sistemas que más curiosidad me generaba era el asistente de voz.
Basta decir «Hola JETOUR» para activar el reconocimiento y controlar distintas funciones del vehículo.
Durante la semana lo utilicé para abrir el techo panorámico, modificar la temperatura del aire acondicionado y ejecutar algunos otros comandos.
Sin embargo, también descubrí algo interesante.
El sistema entiende muy bien… siempre que utilices las palabras correctas.
Recuerdo que uno de los primeros intentos fue pedirle que abriera el quemacocos.
Simplemente respondió que no entendía la instrucción.
Después probé diciendo «abre el techo panorámico» y la respuesta fue inmediata.
No tardé mucho en entender que no era un problema del sistema.
Era cuestión de aprender cómo comunicarme con él.
Una vez superada esa curva de aprendizaje terminó siendo bastante práctico, sobre todo para evitar distraerme buscando funciones en la pantalla central.
El techo panorámico terminó siendo uno de mis favoritos
Hay equipamientos que utilizas el primer día para enseñárselos a tus amigos y después prácticamente olvidas que existen.
Pensé que eso ocurriría con el techo panorámico.
Me equivoqué.
Durante las horas de mayor calor prefería mantener cerrada la cortina para conservar una temperatura agradable en el interior.
Pero por las mañanas y al caer la tarde se convirtió en una de las funciones que más disfruté.
Bastaba abrir unos centímetros el techo para ventilar rápidamente la cabina antes de iniciar el recorrido.
Es uno de esos pequeños placeres que terminan formando parte del uso cotidiano.
Las cámaras fueron mucho más útiles de lo que esperaba
Si tuviera que mencionar una tecnología que realmente terminé utilizando todos los días, probablemente serían las cámaras.
La T1 incorpora un sistema de visión de 360 grados, pero lo más interesante es que no se limita a mostrar la clásica imagen cenital.
También permite generar una vista tridimensional de la camioneta.
En la pantalla aparece un modelo virtual del vehículo que puede observarse desde diferentes ángulos, como si una cámara estuviera suspendida varios metros por encima.
Al principio lo utilicé por curiosidad.
Al terminar la semana ya lo activaba casi de forma automática cada vez que iba a estacionarme.
La razón es sencilla.
Resulta mucho más fácil calcular la distancia respecto a banquetas, columnas, otros vehículos o cualquier obstáculo cercano.
No sustituye el uso de los espejos.
Pero sí aporta un nivel adicional de confianza durante las maniobras.
Además, la calidad de imagen de las cámaras me pareció buena tanto de día como en estacionamientos techados, donde normalmente este tipo de sistemas pierde definición.
💡 Lo descubrimos
La vista 3D dejó de ser una función para presumir tecnología y terminó convirtiéndose en una herramienta que utilicé prácticamente todos los días.
Hay detalles que solo descubres viviendo con ella
Durante la semana aparecieron varias funciones que difícilmente habría descubierto en una prueba corta.
Una de ellas fue el sensor de lluvia.
Si dejas alguna ventana o el techo panorámico abiertos y comienza a llover, el vehículo puede detectarlo y cerrarlos automáticamente para proteger el interior.
No es una función que vayas a utilizar con frecuencia.
Pero el día que la necesitas, agradeces que exista.
Algo similar ocurre cuando bloqueas la camioneta.
Si olvidaste alguna ventana abierta o el techo panorámico sin cerrar, el sistema puede hacerlo automáticamente.
Son detalles pequeños.
Pero precisamente esos pequeños detalles son los que terminan construyendo una buena experiencia de convivencia.
La iluminación también aporta personalidad
Por la noche la T1 cambia ligeramente de personalidad.
La iluminación ambiental configurable ayuda a crear una atmósfera agradable dentro del habitáculo, aunque sin resultar exagerada.
El detalle que más llamó mi atención aparece al abrir cualquiera de las puertas.
Los espejos laterales proyectan el logotipo de JETOUR sobre el piso.
No mejora el consumo.
No aumenta la potencia.
Pero sí transmite una sensación de cuidado por los detalles que normalmente asociamos con vehículos de segmentos superiores.
Funciones que terminé usando todos los días
Después de una semana hubo tecnologías que pasaron de ser curiosidades a convertirse en parte de la rutina.
- Android Auto inalámbrico.
- Las cámaras 360° con vista 3D.
- El puerto USB-C.
- El techo panorámico.
- El sistema de audio Sony.
- El cierre automático de ventanas y techo.
En cambio, hubo otras que utilicé menos de lo que esperaba.
- El cargador inalámbrico.
- Los comandos de voz, principalmente porque requieren aprender las instrucciones correctas.
Y esa diferencia me pareció muy interesante.
Porque demuestra que la mejor tecnología no es necesariamente la más llamativa.
Es la que termina facilitando el uso diario del vehículo.
La siguiente gran pregunta era otra…
Hasta ese momento la T1 ya me había convencido por su comodidad, el espacio interior y la forma en que la tecnología se integraba a la vida diaria.
Pero todavía quedaba responder la duda más importante.
¿Qué tan bueno es realmente el sistema híbrido i-DM cuando convives con él todos los días?
La respuesta fue mucho más interesante de lo que esperaba… y también cambió por completo mi forma de entender un vehículo híbrido enchufable.
El sistema i-DM fue el verdadero protagonista de la prueba
Hasta este punto la JETOUR T1 PHEV ya me había convencido por muchas razones. Era cómoda, silenciosa en ciudad, espaciosa y estaba bien equipada.
Sin embargo, todavía había una pregunta que seguía sin responder.
¿Qué tan bueno era realmente su sistema híbrido enchufable?
La respuesta no llegó el primer día.
Ni el segundo.
Llegó conforme fui entendiendo cómo piensa la camioneta.
Y creo que ahí está la mayor diferencia entre la T1 y muchos otros híbridos enchufables que he manejado.
No es una SUV que simplemente conduces.
Es una SUV que aprendes a utilizar.
Primero entendí qué significa realmente i-DM
Durante la presentación del vehículo escuché varias veces el nombre i-DM, pero fue hasta convivir con la camioneta cuando realmente comprendí su importancia.
i-DM significa Intelligent Dual Motor.
Como su nombre lo indica, el sistema combina un motor de gasolina turbo con dos motores eléctricos para administrar la energía de la forma más eficiente posible.
Lo interesante es que no siempre trabajan igual.
Dependiendo de la velocidad, la carga de la batería y la demanda de aceleración, la camioneta puede funcionar de distintas maneras.
En ocasiones son únicamente los motores eléctricos los que impulsan las ruedas.
En otras, el motor de gasolina genera electricidad para alimentar la batería.
Y cuando las condiciones lo requieren, el motor térmico también participa directamente impulsando las ruedas junto con los motores eléctricos.
Todo ocurre de manera automática.
Como conductor prácticamente nunca tienes que pensar qué motor está trabajando.
La camioneta decide por ti.
Y normalmente toma la decisión correcta.
El gran descubrimiento fue el SOC
Si hubo una función que cambió completamente mi percepción de la camioneta fue el SOC (State of Charge).
Al principio pensé que era un ajuste reservado para usuarios muy técnicos.
Después descubrí que probablemente sea una de las funciones más importantes del vehículo.
El SOC permite decirle a la camioneta qué porcentaje de batería deseas conservar.
Y esa posibilidad cambia totalmente la estrategia de manejo.
Por ejemplo.
En ciudad tiene mucho sentido permitir que la batería se utilice casi por completo.
Las velocidades son bajas, abundan los semáforos y constantemente recuperas energía mediante el frenado regenerativo.
Pero cuando planeas salir a carretera, la historia cambia.
Después de varios días descubrí que resulta mucho más conveniente configurar el SOC alrededor del 70%.
Así el sistema conserva suficiente energía para apoyar al motor de gasolina durante rebases, incorporaciones o pendientes largas.
No existe una configuración perfecta.
Existe una configuración adecuada para cada tipo de recorrido.
Y justamente ahí entendí que el verdadero secreto de la T1 no está únicamente en su tecnología.
Está en aprender a aprovecharla.
💡 Lo descubrimos
Aprender a utilizar el SOC cambia más la experiencia de manejo que cualquier modo de conducción.
Comencé la prueba con poca batería… y terminó siendo una ventaja
La camioneta me fue entregada con el tanque prácticamente lleno.
Pero la batería apenas rondaba entre el 20 y el 25%.
En un principio pensé que eso jugaría en contra de la prueba.
Hoy creo exactamente lo contrario.
Gracias a esa condición pude entender cómo trabaja el sistema cuando no dependes de una carga externa.
Durante los primeros días el motor de gasolina comenzó a cargar la batería de forma automática.
Y lo hizo mucho más rápido de lo que esperaba.
Nunca sentí ansiedad por quedarme sin energía.
Simplemente el sistema se encargaba de administrarla.
Eso sí.
Cuando el motor necesitaba generar electricidad mientras además le pedía aceleración, aumentaba considerablemente sus revoluciones.
La primera vez resulta extraño.
Escuchas el motor trabajar con intensidad mientras la velocidad del vehículo no aumenta en la misma proporción.
Después entiendes que no está desperdiciando energía.
Está impulsando la camioneta y al mismo tiempo alimentando la batería.
Una vez comprendido ese comportamiento dejó de parecerme un defecto.
Simplemente es la forma en que trabaja este sistema híbrido.
Los consumos hay que entenderlos… no solo leerlos
Uno de los errores más comunes al evaluar un híbrido enchufable es fijarse únicamente en el consumo de gasolina.
En la T1 eso sería injusto.
Durante la semana la computadora registró un consumo promedio de 4.2 litros cada 100 kilómetros, además de 14 kWh/100 km de energía eléctrica.
Las dos cifras deben interpretarse juntas.
No separadas.
Porque ambas forman parte del funcionamiento del sistema híbrido.
La mayor parte del recorrido transcurrió en ciudad, tráfico, avenidas principales y un trayecto largo por Periférico.
Nunca buscamos romper récords de eficiencia.
Simplemente utilizamos la camioneta como cualquier propietario.
Y precisamente por eso considero que los resultados son mucho más valiosos que los obtenidos en un recorrido planeado exclusivamente para reducir el consumo.
Además, esta prueba dejó una conclusión muy clara.
Si tienes un cargador en casa o en la oficina, probablemente aprovecharás todavía más el potencial del sistema.
Muchos de los recorridos diarios podrán realizarse prácticamente sin utilizar gasolina.
¿Cómo se siente manejarla?
Después de hablar tanto de tecnología llegó el momento de responder la pregunta más sencilla.
¿Cómo se maneja?
La respuesta también cambió conforme pasaban los días.
La dirección fue mejorando conforme la fui configurando
La primera impresión no fue perfecta.
Durante los primeros kilómetros sentí una dirección demasiado ligera.
Incluso algo artificial.
Afortunadamente la camioneta permite modificar ese ajuste desde la pantalla central.
Después de seleccionar una configuración más firme la sensación cambió por completo.
La dirección comenzó a transmitir mayor precisión y terminó adaptándose mucho mejor a mi forma de conducir.
Es un buen ejemplo de cómo esta camioneta recompensa al conductor que dedica tiempo a conocer todas sus configuraciones.
La suspensión privilegia el confort
La suspensión deja muy claro cuál es la personalidad de la T1.
No pretende sentirse deportiva.
Su prioridad es filtrar las imperfecciones del camino y ofrecer comodidad.
Durante la semana enfrentó topes, baches, juntas de concreto y calles en mal estado sin transmitir golpes secos al habitáculo.
Parte de ese buen comportamiento también se debe al perfil relativamente alto de los neumáticos.
El resultado es una camioneta que invita mucho más a viajar relajado que a buscar el límite en una carretera de curvas.
Y creo que esa decisión tiene todo el sentido para el tipo de vehículo que es.
Los frenos cumplen… pero yo pediría un regenerativo más intenso
El sistema de frenos ofrece buen tacto y suficiente potencia para detener con seguridad la camioneta.
No encontré aspectos negativos durante la prueba.
Sin embargo, sí hubo algo que eché de menos.
Me habría gustado que el frenado regenerativo fuera más intenso.
Después de convivir con varios vehículos eléctricos terminé acostumbrándome al manejo tipo One Pedal.
En la T1 la regeneración funciona correctamente, pero me dejó con ganas de un ajuste más agresivo que permitiera recuperar todavía más energía y reducir el uso del pedal de freno en ciudad.
No considero que sea un defecto.
Simplemente es una característica que personalmente habría disfrutado más.
El control crucero adaptativo terminó conquistándome
Si tuviera que elegir una sola tecnología que realmente cambió mi forma de moverme durante la semana probablemente sería el control crucero adaptativo.
Lo utilicé principalmente en tráfico.
Y terminó convirtiéndose en una de las funciones que más voy a extrañar.
El sistema acelera y frena automáticamente siguiendo al vehículo de adelante.
Cuando la fila se detiene completamente mantiene la distancia de seguridad.
Si el alto es breve continúa avanzando por sí solo.
Si la detención se prolonga algunos segundos, basta con tocar ligeramente el acelerador para que vuelva a iniciar la marcha.
Después de varios días terminé utilizándolo prácticamente siempre que enfrentaba tráfico pesado.
Reduce mucho el cansancio y hace la conducción bastante más relajada.
💡 Lo descubrimos
No pensé que terminaría usando tanto el ACC.
Al finalizar la semana fue una de las funciones que más extrañé al devolver la camioneta.
El único asistente que eché de menos
La T1 incorpora un paquete de asistencias bastante completo.
Sin embargo, durante la prueba hubo una ausencia que sí noté.
Me habría gustado contar con un sistema de centrado de carril (Lane Centering).
La camioneta alerta cuando detecta una salida involuntaria del carril, pero no mantiene activamente el vehículo centrado durante recorridos largos.
No es un aspecto decisivo.
Pero sí habría complementado muy bien el excelente funcionamiento del control crucero adaptativo.
Incluso fuera del asfalto mostró cuál es su enfoque
En un momento de la prueba decidí sacarla del asfalto para conocer cómo respondía en un terreno con pequeños montículos de tierra y pasto.
Ahí apareció una de las pocas situaciones donde la camioneta no terminó de convencerme.
El sistema de control de tracción privilegia claramente la seguridad y evita que las ruedas patinen.
Eso significa que, cuando detecta pérdida de adherencia, reduce considerablemente la entrega de potencia.
En un camino complicado esa estrategia puede hacer que superar algunos obstáculos requiera más paciencia.
No significa que la camioneta no pueda salir ocasionalmente del pavimento.
Simplemente deja claro que esta versión está mucho más orientada al uso urbano y carretero que a un manejo todoterreno exigente.
Y, siendo honestos, probablemente sea exactamente el escenario donde pasará el 95% de su vida.
Mi opinión empezó a cambiar
Cuando recibí la T1 pensé que el equipamiento sería lo más importante.
Después de una semana me di cuenta de que no.
Lo que realmente terminó conquistándome fue la forma en que el sistema híbrido, el confort, la tecnología y la ergonomía comenzaron a trabajar juntos.
La camioneta dejó de impresionarme por lo que tenía.
Y empezó a convencerme por cómo hacía más fáciles los trayectos de todos los días.
¿Con quién compite la JETOUR T1 PHEV?
El segmento de las SUV híbridas enchufables en México ha crecido rápidamente durante los últimos dos años y, hoy, quien busca un vehículo de este tipo tiene varias opciones interesantes.
Entre sus principales rivales encontramos a la BYD Song Plus DM-i, Jaecoo 7 PHEV y GWM Haval H6 PHEV, modelos que también apuestan por combinar un motor de combustión con propulsión eléctrica para reducir el consumo sin depender exclusivamente de la infraestructura de carga.
Después de convivir con la T1 durante una semana, creo que cada una tiene una personalidad muy marcada.
La BYD Song Plus DM-i probablemente siga siendo la referencia en eficiencia del sistema híbrido y una de las propuestas más refinadas del segmento.
La Jaecoo 7 PHEV apuesta por una imagen más sofisticada y un interior con una percepción de calidad muy elevada.
La Haval H6 PHEV, por su parte, destaca por el desempeño de su sistema híbrido y un enfoque más orientado a la conducción.
¿Dónde coloca eso a la T1?
Creo que JETOUR encontró un equilibrio interesante.
No intenta ser la más deportiva ni la más tecnológica.
Su mayor fortaleza está en ofrecer un excelente nivel de confort, un equipamiento muy completo y un sistema híbrido que, una vez entendido, resulta muy eficiente para el uso cotidiano.
Y precisamente ese equilibrio fue el que terminó conquistándome.
Cosas que terminé usando todos los días
Al comenzar la prueba imaginaba que utilizaría unas funciones y terminaría olvidando otras.
La realidad fue completamente distinta.
Estas fueron las tecnologías que realmente terminaron formando parte de mi rutina.
- Los asientos Zero Gravity.
- Android Auto inalámbrico.
- El puerto USB-C.
- Las cámaras 360° con vista 3D.
- El techo panorámico.
- El control crucero adaptativo.
- La posición de manejo elevada.
- El sistema híbrido en modo eléctrico para trayectos urbanos.
Curiosamente, varias de estas funciones no fueron las que más llamaron mi atención el primer día.
Simplemente terminaron haciendo más agradable la convivencia con la camioneta.
Cosas que pensé que usaría más
También hubo algunos elementos que, aunque funcionan correctamente, terminaron teniendo menos protagonismo del que imaginaba.
- El cargador inalámbrico para teléfonos.
- Los comandos de voz (principalmente porque requieren aprender las frases correctas).
- Los diferentes modos de manejo, ya que la mayor parte del tiempo el modo Eco respondió perfectamente para el uso diario.
Y eso no habla mal del vehículo.
Simplemente demuestra que, cuando una camioneta se convierte en parte de tu rutina, terminas priorizando aquellas funciones que realmente simplifican el día a día.
Lo mejor
Después de siete días hubo varias cosas que realmente me costó trabajo devolver junto con las llaves.
✔ Los asientos Zero Gravity
Son mucho más que un argumento comercial.
Después de varios recorridos largos siguen resultando muy cómodos.
✔ El sistema híbrido i-DM
Una vez que entiendes cómo administrar el SOC y cómo trabaja el sistema, cambia por completo la experiencia de conducción.
✔ El confort de marcha
La suspensión privilegia claramente la comodidad.
En ciudad eso se agradece muchísimo.
✔ La tecnología útil
No presume funciones innecesarias.
La mayoría termina utilizándose.
✔ El ACC
Terminó siendo uno de los equipamientos que más disfruté durante la semana.
✔ Las cámaras 360° con vista 3D
Mucho más útiles de lo que esperaba.
Especialmente al estacionarse.
✔ La calidad del habitáculo
Materiales, espacio, iluminación y equipamiento transmiten una sensación de vehículo bien resuelto.
Lo que mejoraría
Ningún vehículo es perfecto.
La T1 tampoco.
Después de convivir con ella durante una semana encontré algunos aspectos que podrían mejorar.
Una llanta de refacción
El kit reparador puede resolver algunos pinchazos.
Pero para las condiciones de las carreteras mexicanas seguiría prefiriendo una refacción, aunque fuera de uso temporal.
Un frenado regenerativo más intenso
Me habría gustado una experiencia más cercana al One Pedal Driving.
No porque el sistema actual funcione mal.
Simplemente porque ayudaría a recuperar todavía más energía y reduciría el uso del pedal de freno.
Lane Centering
El paquete ADAS ya es bastante completo.
Sin embargo, un sistema de centrado de carril complementaría muy bien el funcionamiento del control crucero adaptativo.
Curva de aprendizaje
No considero que sea un defecto.
Pero sí creo que algunos usuarios necesitarán varios días para comprender todo el potencial del sistema híbrido.
¿Para quién sí la compraría?
Después de convivir con ella tengo muy claro el tipo de comprador al que recomendaría esta camioneta.
✔ Personas que recorren muchos kilómetros en ciudad.
✔ Quienes pueden cargarla en casa o en la oficina.
✔ Familias que buscan espacio y confort.
✔ Conductores que disfrutan aprender cómo sacar el mayor provecho a la tecnología.
✔ Usuarios que buscan una SUV muy bien equipada sin dar el salto a un vehículo completamente eléctrico.
¿Para quién no?
También creo que hay perfiles para los que probablemente existan mejores opciones.
- Quien busque un comportamiento claramente deportivo.
- Quien haga uso frecuente de caminos complicados fuera del asfalto.
- Quien no tenga interés en comprender el funcionamiento de un sistema híbrido enchufable y prefiera un vehículo totalmente convencional.
¿La compraría?
Cuando recibí la T1 pensé que terminaría hablando principalmente de potencia, autonomía o equipamiento.
Al devolverla entendí que ninguna de esas cosas fue lo más importante.
Lo que realmente terminó marcando la diferencia fue la facilidad con la que se integró a mi rutina.
Los asientos.
La posición de manejo.
El silencio del modo eléctrico.
El ACC en tráfico.
Las cámaras al estacionarme.
El USB-C.
Los pequeños detalles como el ajuste del cinturón o las agarraderas para facilitar el acceso.
Son cosas que jamás aparecen en una ficha técnica.
Pero son exactamente las que terminas utilizando todos los días.
Y precisamente por eso, sí la compraría.
No porque sea perfecta.
Sino porque, después de una semana, consiguió algo mucho más difícil.
Hizo que me sintiera cómodo viviendo con ella.
Veredicto EN RUTA TEST
Las pruebas de manejo tradicionales suelen responder preguntas sobre potencia, aceleración o equipamiento.
Después de convivir siete días con la JETOUR T1 PHEV, creo que la pregunta correcta era otra.
¿Qué tan fácil resulta convertirla en parte de tu vida diaria?
La respuesta fue positiva.
No es la SUV híbrida enchufable más deportiva del mercado.
Tampoco la más radical.
Pero sí una de las más equilibradas.
Su sistema híbrido requiere algunos días para comprenderse, pero una vez que entiendes cómo administrar la energía y aprovechar el SOC, comienza a mostrar todo su potencial.
La comodidad de marcha, el nivel de equipamiento, la calidad del interior y la facilidad con la que la tecnología se integra al uso cotidiano terminaron siendo sus mayores argumentos.
Y quizá eso sea lo más importante.
Porque después de devolver las llaves no extrañé únicamente la potencia o el equipamiento.
Extrañé la tranquilidad con la que hacía los trayectos diarios.
Y creo que esa es la mejor conclusión que puede tener una prueba de manejo.





