5 reglas infalibles para motociclistas: cómo rodar seguro en temporada de lluvias
Conducir bajo la lluvia exige atención, técnica y el equipo adecuado. Por lo tanto, Royal Enfield comparte una guía práctica para enfrentar el asfalto mojado con mayor seguridad.
El equipo de protección es obligatorio
El casco integral es esencial, y además debe estar certificado para garantizar seguridad. Ejemplo: el Street Prime Divider, homologado con ISI, ECE y DOT.
Por otro lado, es clave usar chamarra y pantalones impermeables con protecciones, guantes resistentes y botas antideslizantes. Así, el motociclista se mantiene seco y con movilidad, incluso en trayectos cortos.
Frenar bien es anticipar
En pavimento mojado, frenar mal puede provocar derrapes. Por eso, lo recomendable es desacelerar de forma progresiva y reducir marchas con suavidad.
Además, usar ambos frenos, delantero y trasero, equilibra la estabilidad. Todas las motos de Royal Enfield incluyen frenos ABS de doble canal. De esta forma, se mantiene el control incluso en superficies resbaladizas.
Leer el camino evita sorpresas
La lluvia convierte el camino en un escenario incierto: charcos, aceite, hojas mojadas o tapas metálicas reducen la tracción. Sin embargo, mantener la vista al frente y anticipar la trayectoria reduce riesgos.
Hoy la tecnología también ayuda. Modelos como la GRR 450, Himalayan 450 y Bear 650 cuentan con pantalla TFT con conectividad móvil. De esta manera, permiten seguir la ruta sin distracciones. Además, incluyen encendido automático de luces para mayor seguridad.
Las llantas marcan la diferencia
El agarre depende de neumáticos en buen estado. Por lo tanto, verificar presión y profundidad del dibujo es básico para desalojar agua con eficiencia.
En cambio, si se descuida la cadena, la lluvia arrastra la grasa y provoca desgaste. Por eso, conviene lubricarla con frecuencia. Mientras tanto, Royal Enfield ofrece el primer año de servicio gratuito y el programa Borderless Warranty, lo que da respaldo previo a viajes internacionales.
Mantener la motocicleta en óptimas condiciones
Una moto en buen estado es clave para rodar con confianza. Así, Royal Enfield recomienda visitar talleres autorizados de forma periódica para mantener rendimiento y prevenir fallos.
Algunas buenas prácticas de mantenimiento incluyen:
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Cada 1,000 km: revisar niveles de aceite, presión de llantas y tensión de la cadena.
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A los 3,000, 5,000 y 10,000 km: cambiar aceite y limpiar filtro de aire.
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Cada 5,000 km: inspección completa de frenos y ajuste de cadena.
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Cada 20,000 km: cambio de bujías y revisión del sistema eléctrico.
David Rolón García, Regional Business Manager de Royal Enfield, señaló:
“La seguridad no limita la experiencia del motociclismo, la hace posible. Diseñamos cada moto con estándares de calidad y confiabilidad para proteger al motociclista en cualquier clima”.
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