SIAR 2026: México celebra 20 ediciones de alta relojería

Visitantes recorren los espacios de exhibición del SIAR 2026 en The St. Regis Mexico City, durante la vigésima edición del salón de alta relojería.

SIAR 2026: veinte años de pasión por la alta relojería en México

Con 50 marcas, más de cuatro mil visitantes y una nueva generación de coleccionistas, el Salón Internacional Alta Relojería celebró dos décadas de transformar la relación de México con el universo relojero.

Los relojes conservan una fascinación difícil de explicar en una época en la que prácticamente cualquier pantalla puede decirnos la hora, mucho de ello por sus complicaciones, por su historia o por los recuerdos que guardan de la persona que lo portaba, pero sin duda despiertan un interés que se vuelve único para aquellos que gustan de este artículo que más que ser una moda, forma parte de la misma persona.

Esa pasión volvió a reunir a coleccionistas, aficionados, maestros relojeros y directivos internacionales durante el SIAR 2026, celebrado del 20 al 22 de octubre en The St. Regis Mexico City, quienes formaron parte de la gran fiesta que significó esta edición especial por el 20 aniversario del Salón Internacional Alta Relojería, una trayectoria que permite observar cómo ha evolucionado el interés por la relojería en México y cómo un encuentro que comenzó en 2007 se convirtió en una referencia dentro del calendario internacional del sector.

Lo más importante del SIAR 2026

  • El salón celebró su vigésima edición del 20 al 22 de octubre.
  • Participaron 50 marcas relojeras.
  • Recibió a 4,007 visitantes y acreditó a cerca de 200 periodistas.
  • Reunió firmas históricas, casas independientes y micromarcas.
  • Presentó novedades internacionales y creaciones dedicadas especialmente a México.
  • Deloitte y Phillips participaron en actividades relacionadas con el mercado y el coleccionismo.

SIAR 2026: veinte ediciones que transformaron la cultura relojera

Cuando el SIAR abrió sus puertas en 2007, el panorama de la alta relojería en México era muy diferente.

Las grandes novedades internacionales llegaban de manera más limitada y el acceso a algunas de las firmas independientes más interesantes del mundo resultaba mucho menos frecuente.

Dos décadas después, el escenario ha cambiado.

Hoy, México cuenta con una comunidad de coleccionistas que conoce los movimientos, reconoce las complicaciones y busca descubrir propuestas más allá de las marcas tradicionales.

Carlos Alonso, impulsor del salón, recordó durante la inauguración que el crecimiento del mercado ha estado acompañado por una evolución en el conocimiento y las preferencias del público. Ese cambio resulta especialmente interesante porque revela algo que va más allá del consumo: la relojería se ha convertido en una expresión cultural que reúne diseño, ingeniería, arte e identidad personal.

México, un punto de encuentro para la relojería internacional

Las cifras del SIAR 2026 permiten dimensionar la importancia que ha adquirido el encuentro. Durante tres jornadas, 50 marcas presentaron sus creaciones ante 4,007 visitantes, mientras cerca de 200 periodistas dieron seguimiento a las actividades, pero el verdadero significado de estas cifras aparece cuando se observa la diversidad de participantes en donde Casas históricas convivieron con firmas independientes y micromarcas que buscan conquistar a coleccionistas interesados en nuevas interpretaciones del tiempo.

Entre las marcas que participaron por primera vez estuvieron NOMOS Glashütte, Christiaan van der Klaauw, Kudoke, Singer Reimagined, Unimatic y Pragma y pudimos también ver algunas muestras de H992, Adriatica y Appella, entre otras.

Su presencia refleja una tendencia relevante: el aficionado contemporáneo no necesariamente busca únicamente un nombre reconocido. También valora la originalidad, la creatividad mecánica y las historias que existen detrás de cada reloj.

La relojería independiente encuentra nuevas miradas

Uno de los aspectos más atractivos del SIAR 2026 fue la presencia de creadores capaces de desafiar las convenciones de la relojería tradicional. Armin Strom presentó piezas como el Mirrored Force Resonance Zeitgeist 1665 3N, mientras que Arnold & Son mostró su Double Tourbillon.

Por su parte, Christiaan van der Klaauw llevó al encuentro el Grand Planetarium Eccentric, una creación que demuestra cómo la astronomía continúa inspirando algunas de las complicaciones más fascinantes de la relojería, además de las destacadas propuestas de Lederer, H. Moser & Cie., Singer Reimagined y Piaget, firmas que encuentran distintas maneras de combinar tradición técnica con creatividad contemporánea.

Más que una exhibición de mecanismos extraordinarios, estas piezas permitieron descubrir que la relojería mecánica todavía tiene mucho que contar.

Cuando México inspira creaciones exclusivas

La relación entre la relojería internacional y México también quedó reflejada en las ediciones especiales presentadas durante el salón en donde Hautlence mostró su Sphere Series 5 Edición Especial México, mientras que Franck Muller presentó el Vanguard Slim Amador Montes.

A ellas se sumaron el Challenge Autódromo de Cvstos, la propuesta Día de Muertos de Louis Erard y el Millesime Maya Edición Limitada de Raymond Weil. Creaciones que representan una forma particular de diálogo cultural en donde los símbolos, el arte y las tradiciones mexicanas dejan de ser simples referencias decorativas para convertirse en puntos de partida de propuestas que buscan conectar con la identidad de los coleccionistas locales.

El coleccionismo mexicano alcanza una nueva madurez

La vigésima edición también abrió espacios para reflexionar sobre el presente y futuro de la industria. Deloitte presentó nuevamente en México su estudio sobre la relojería suiza, acompañado de conversaciones acerca de los hábitos de compra y la evolución del consumidor.

Durante el encuentro, Karine Szegedi, Partner & Consumer Industry Leader de Deloitte, destacó que México representa cerca de la mitad de las exportaciones de relojes suizos destinadas a Latinoamérica.

Por su parte, Phillips, en asociación con Bacs & Russo, participó como socio estratégico y ofreció valuaciones a coleccionistas interesados en conocer el valor de sus relojes o considerar una posible venta dejando en claro que el coleccionismo ya no gira únicamente alrededor de adquirir una pieza sino que también implica conocer su historia, comprender su valor, identificar su relevancia técnica y construir una colección con personalidad propia.

Un mes dedicado al arte de medir el tiempo

El SIAR no fue el único protagonista del calendario relojero mexicano. Durante octubre también se realizaron encuentros privados y experiencias organizadas por EMWA Fest, Berger Private Experience, Maison Peyrelongue y Piezas del Tiempo de El Palacio de Hierro. La concentración de actividades convirtió al mes en una celebración de la relojería, con presentaciones, cenas privadas y encuentros entre coleccionistas, directivos y creadores.

Esta actividad paralela refleja la importancia que México ha adquirido como destino para las firmas internacionales y como espacio de convivencia para una comunidad que continúa creciendo.

El futuro de la relojería también se escribe en México

Veinte ediciones después, el SIAR enfrenta un desafío distinto al de sus primeros años pues ya no se trata solamente de acercar grandes marcas al público mexicano, sino de ofrecer experiencias que justifiquen el encuentro personal en una época donde las novedades pueden conocerse instantáneamente a través de internet.

Y quizá ahí se encuentre su mayor fortaleza porque una fotografía puede mostrar la belleza de un reloj, pero difícilmente reproduce la sensación de observar un tourbillon en movimiento, descubrir la profundidad de una esfera o conversar con el relojero que imaginó una complicación.

El SIAR 2026 confirmó que, incluso en un mundo cada vez más digital, la fascinación por la relojería sigue siendo profundamente humana.

EnRuta Opina

La verdadera importancia del SIAR no está únicamente en las cifras de asistencia ni en la cantidad de marcas participantes, está en haber contribuido a formar una comunidad que aprendió a mirar los relojes de otra manera.

Hoy, un coleccionista puede emocionarse tanto ante una gran complicación como frente a una micromarca que propone una idea original y esa curiosidad es probablemente uno de los mejores indicadores de madurez de un mercado porque el verdadero lujo no siempre consiste en poseer una pieza extraordinaria. A veces comienza mucho antes, en el momento en que descubrimos todo lo que existe detrás de ella.

 

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