México electrifica sus autos, pero aún depende de Asia

Vehículo eléctrico transparente con batería y componentes internos entre una planta automotriz de México y una cadena de suministro asiática.

México acelera la electrificación, pero Asia sigue dentro del auto

México está comprando vehículos electrificados a un ritmo que hace pocos años parecía lejano. Entre enero y julio de 2026 se vendieron 112,313 unidades, 46.5% más que durante el mismo periodo de 2025.

El crecimiento abre otra conversación para la industria mexicana. Una parte importante de la tecnología necesaria para fabricar estos vehículos todavía depende de cadenas de suministro asiáticas, especialmente en baterías y electrónica.

Lo más importante

Los vehículos electrificados ya representan 12.7% de las ventas de ligeros en México. El volumen incluye híbridos convencionales, híbridos enchufables y eléctricos de batería.

China produjo más de 80% de las celdas para baterías del mundo durante 2025. Su participación es todavía mayor en materiales utilizados para fabricar cátodos y ánodos.

México tiene una industria automotriz desarrollada y una amplia red de proveedores, aunque la electrificación exige componentes que no necesariamente forman parte de esa cadena tradicional.

Los electrificados ya tienen 12.7% del mercado mexicano

La electromovilidad en México está creciendo con una mezcla de tecnologías. De las 112,313 unidades comercializadas entre enero y julio, 77,012 fueron híbridos convencionales, 18,696 híbridos enchufables y 16,605 eléctricos de batería.

Esto significa que los eléctricos puros todavía representan una fracción del mercado electrificado. El mayor volumen continúa en manos de los híbridos convencionales.

Los PHEV muestran un comportamiento diferente. Sus ventas crecieron 222.4% frente al mismo periodo de 2025, el avance más alto entre las tres tecnologías.

La Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores reporta que las 112,313 unidades equivalen a 12.7% del mercado acumulado hasta julio. En total, México comercializó 885,353 vehículos ligeros durante esos siete meses.

La diferencia entre tecnologías también importa. Un híbrido convencional utiliza una batería considerablemente menor que un BEV, mientras un PHEV combina una batería recargable con un motor de combustión.

Por eso, hablar de electrificación no significa que uno de cada ocho vehículos nuevos vendidos en México ya sea completamente eléctrico.

Fabricar un eléctrico requiere una cadena diferente

México lleva décadas produciendo motores, transmisiones, carrocerías, sistemas eléctricos, interiores y una enorme variedad de autopartes. Esa experiencia sigue siendo útil, aunque el vehículo electrificado agrega otras piezas al rompecabezas.

Las baterías para autos eléctricos, los inversores, la electrónica de potencia, los semiconductores y los sistemas de gestión térmica ganan peso dentro del vehículo.

La batería concentra buena parte del reto.

La Agencia Internacional de Energía calcula que China concentró más de 80% de la producción mundial de celdas durante 2025. Las empresas de China, Corea y Japón suministraron prácticamente todas las celdas utilizadas globalmente.

El dominio aumenta cuando se observa lo que hay dentro de esas baterías.

China produjo alrededor de 85% del material activo para cátodos y más de 90% del material activo para ánodos durante 2025, de acuerdo con el Global EV Outlook 2026 de la IEA.

Ahí aparece uno de los retos para la industria automotriz mexicana. Instalar una línea para ensamblar baterías no resuelve por sí misma el origen de sus celdas, materiales y componentes.

México ya compra buena parte de su electrónica en Asia

La relación comercial ayuda a dimensionar el escenario.

En 2024, China fue el principal origen de las importaciones mexicanas de equipos eléctricos y electrónicos, con 43,454 millones de dólares, de acuerdo con Data México de la Secretaría de Economía. Después aparecieron Estados Unidos, Malasia, Taiwán y Corea del Sur.

No todo ese intercambio corresponde a la industria automotriz, por lo que sería incorrecto presentarlo como importaciones de componentes para vehículos eléctricos. Sí muestra, en cambio, la importancia que Asia tiene como proveedor de electrónica para México.

La relación continúa creciendo. Los datos disponibles de 2026 muestran importaciones mexicanas desde China por 65,757 millones de dólares, equivalentes a 17.3% de las compras externas registradas en el periodo disponible.

Solamente en julio, México importó 13,888 millones de dólares desde ese país. Las cifras pueden consultarse en el perfil comercial de China publicado por Data México.

Para la electromovilidad, esta relación cobra importancia porque buena parte de la cadena mundial de baterías y componentes electrónicos se encuentra precisamente en esa región.

La batería explica buena parte de la dependencia

Una batería de tracción es mucho más que el paquete que vemos bajo el piso de un automóvil eléctrico.

Las celdas requieren materiales activos para cátodos y ánodos, separadores, electrolitos y otros componentes. Después aparecen módulos, sistemas de control, refrigeración y electrónica.

La concentración industrial cambia dependiendo de cada etapa, aunque China mantiene una posición especialmente fuerte.

La IEA señala que la fabricación de baterías fuera de China todavía depende de componentes importados. Corea y Japón ofrecen algunas alternativas de proveeduría, mientras Indonesia desarrolla capacidad en materiales para ánodos y cátodos.

Incluso Estados Unidos seguirá necesitando importaciones conforme aumente su capacidad para producir baterías. Las proyecciones de la IEA apuntan a Corea como proveedor importante de materiales para cátodos, mientras los ánodos mantendrían vínculos con China, Corea y el sudeste asiático.

México comparte la cadena automotriz norteamericana, así que esa dependencia no queda lejos de las plantas instaladas en nuestro país.

Las reglas del T-MEC también entran en juego

El origen de los componentes tiene una consecuencia comercial.

El T-MEC establece requisitos de contenido regional para que los vehículos reciban trato arancelario preferencial. Las reglas alcanzan también determinadas autopartes y componentes considerados esenciales.

Esto vuelve relevante dónde se fabrica una batería, pero también de dónde proceden algunas de sus piezas.

La revisión del acuerdo comercial puede abrir nuevas discusiones sobre contenido regional y cadenas de suministro. Por ahora, no existe una modificación definitiva que permita afirmar cómo cambiarán las reglas para los vehículos electrificados.

Para México, desarrollar proveedores regionales podría reducir exposición a interrupciones externas y, al mismo tiempo, aumentar el contenido producido dentro de Norteamérica.

México también prepara reglas para las baterías

La expansión de los vehículos electrificados trae otro asunto que ya empezó a moverse en México: cómo regular sus baterías.

El Programa Nacional de Infraestructura de la Calidad 2026 contempla una regulación para baterías recargables utilizadas en electromovilidad.

El proyecto incluye baterías de ion litio y otras tecnologías destinadas a vehículos eléctricos, híbridos enchufables y sistemas de tracción eléctrica. También contempla requisitos de seguridad, métodos de prueba, etiquetado, integridad y control térmico.

Su alcance considera a fabricantes, importadores, ensambladores e integradores de baterías de tracción en México.

Este punto importa porque la electromovilidad en México no depende únicamente de cuántos vehículos lleguen a las agencias. La regulación y la capacidad industrial tendrán que avanzar conforme crezca el parque electrificado.

El siguiente paso está debajo de la carrocería

México ya cuenta con plantas, proveedores, infraestructura logística y décadas de experiencia produciendo automóviles para distintos mercados. La electrificación no elimina esa ventaja, pero cambia parte de lo que necesita fabricar.

La oportunidad está en ampliar la cadena hacia baterías, electrónica de potencia, semiconductores, gestión térmica y otros componentes de mayor contenido tecnológico.

Asia seguirá siendo una pieza central de la industria global durante los próximos años. La propia IEA prevé que China conservará una posición dominante en baterías y materiales incluso mientras otros países aumentan su capacidad.

Para la electromovilidad en México, el crecimiento de las ventas ya está ocurriendo. El siguiente movimiento industrial será definir cuánto de la tecnología que llevan esos vehículos puede producirse aquí o dentro de Norteamérica.

Preguntas frecuentes

¿Qué porcentaje de los autos vendidos en México son electrificados?

Entre enero y julio de 2026, los vehículos electrificados representaron 12.7% de las ventas de vehículos ligeros. La categoría incluye HEV, PHEV y BEV.

¿Cuántos vehículos electrificados se vendieron en México en 2026?

Durante los primeros siete meses se comercializaron 112,313 unidades. De ellas, 77,012 fueron híbridos convencionales, 18,696 híbridos enchufables y 16,605 eléctricos de batería.

¿México fabrica baterías para autos eléctricos?

México participa en diferentes etapas de la cadena automotriz y existen operaciones relacionadas con baterías y componentes. Sin embargo, los datos disponibles no permiten afirmar que exista una cadena nacional completa desde materiales activos y celdas hasta el paquete terminado.

¿Por qué Asia es importante para los autos eléctricos?

China concentra más de 80% de la producción mundial de celdas y porcentajes todavía mayores de algunos materiales activos para baterías. Corea y Japón también tienen una participación relevante.

¿Qué tiene que ver el T-MEC con las baterías?

El acuerdo establece requisitos de origen para vehículos y determinados componentes que buscan trato arancelario preferencial. El origen y contenido regional de las piezas puede influir en el cumplimiento de esas reglas.

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