¿Qué necesita un auto para venderse en México? Geely explica lo que ocurre antes de cada lanzamiento
Antes de que un automóvil llegue a una agencia en México, debe pasar por un proceso que involucra certificaciones de seguridad, pruebas de emisiones y distintos trámites ante las autoridades. Aunque muchos modelos ya se comercializan en otros países, eso no significa que puedan venderse inmediatamente en nuestro mercado, pues primero deben demostrar que cumplen las normas mexicanas.
Durante la presentación de la Geely Monjaro EM-i en Acapulco, conversamos con un integrante del equipo de homologación de la marca para conocer cómo funciona este proceso. La entrevista nos permitió entender qué ocurre desde que se elige un vehículo para México hasta que está listo para comercializarse, además de conocer por qué algunos proyectos completan sus certificaciones, pero nunca llegan a las agencias.
¿Qué es la homologación de vehículos en México?
La homologación de vehículos en México es el proceso mediante el cual los fabricantes acreditan que sus automóviles cumplen los requisitos técnicos y legales aplicables para comercializarse en el país. Estas disposiciones abarcan distintos aspectos, desde la seguridad de los ocupantes y las emisiones contaminantes hasta las características de determinados componentes, por lo que cada modelo necesita documentación que respalde su cumplimiento.
En Geely, el trabajo comienza con el área de producto, que analiza las necesidades del mercado mexicano y determina qué vehículos podrían incorporarse al catálogo. Una vez seleccionado un modelo, el equipo de homologación identifica las normas que debe cumplir y solicita a ingeniería en China los certificados correspondientes, aprovechando las pruebas internacionales que ya pueda tener el automóvil.
Sin embargo, contar con certificaciones de otros mercados no significa que todas sean aceptadas automáticamente en México, ya que deben cumplir los procedimientos de evaluación y reconocimiento aplicables. Por eso, el equipo mexicano mantiene comunicación con ingeniería para reunir los documentos necesarios y resolver cualquier requisito adicional antes del lanzamiento.
La seguridad vehicular tiene nuevas exigencias
Uno de los principales requisitos es la NOM-194-SE-2021, que establece dispositivos y elementos de seguridad para vehículos ligeros nuevos comercializados en México. Esta regulación contempla distintos sistemas de protección y pruebas de desempeño, además de incorporar exigencias que buscan mejorar la seguridad de los ocupantes en diferentes tipos de accidentes.
Entre sus disposiciones se encuentran los requisitos relacionados con el impacto lateral de poste y la integridad del sistema de combustible, cuya aplicación comenzó el 1 de enero de 2026, con una excepción para vehículos año modelo 2026 y anteriores. Esto significa que los fabricantes deben considerar estas exigencias al preparar los modelos posteriores que buscan introducir al mercado mexicano.
Durante nuestra conversación, el especialista explicó que las pruebas de impacto lateral pueden representar un reto para los vehículos cuyas estructuras no fueron desarrolladas originalmente para responder a ese tipo de accidentes. También señaló que las plataformas y materiales utilizados por Geely facilitan el cumplimiento de determinados requisitos, aunque esa valoración corresponde a la experiencia del fabricante y no sustituye los resultados de pruebas independientes.
La NOM-194-SE-2021 puede consultarse en el Diario Oficial de la Federación.
Las emisiones contaminantes también forman parte del proceso
Además de cumplir las disposiciones de seguridad, los fabricantes deben acreditar que sus vehículos respetan los límites ambientales correspondientes. En México, la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) participa en la certificación de vehículos nuevos mediante procedimientos que consideran las emisiones contaminantes y el ruido, de acuerdo con las normas aplicables a cada tecnología.
Para los automóviles ligeros de combustión, entre las disposiciones relevantes se encuentran la NOM-042-SEMARNAT-2003, relacionada con emisiones contaminantes, y la NOM-079-SEMARNAT-1994, referente al ruido. El fabricante debe presentar documentación técnica y resultados de pruebas que permitan comprobar el cumplimiento, por lo que no siempre es necesario llevar físicamente cada vehículo ante la autoridad para completar los trámites.
De esta manera, un automóvil que ya superó pruebas en otros mercados puede aprovechar parte de esa documentación, siempre que cumpla las condiciones exigidas por México. Los procedimientos correspondientes pueden consultarse en la información oficial de certificación de vehículos nuevos de Profepa.
Euro 6 y el reto de reducir las emisiones en México
Uno de los temas que surgieron durante la entrevista fue la posibilidad de incorporar estándares de emisiones más exigentes en los vehículos destinados a México. En particular, hablamos de Euro 6, una regulación europea que establece límites para distintos contaminantes generados por los automóviles y que puede requerir soluciones técnicas adicionales para alcanzar sus objetivos.
El especialista explicó que cumplir niveles más estrictos de emisiones puede implicar cambios en la calibración del motor, mejoras en los catalizadores y modificaciones en los sistemas de tratamiento de gases de escape. Algunas de estas soluciones utilizan mayores cantidades de metales preciosos, por lo que también representan un incremento en los costos de producción que debe considerarse al definir la configuración final de cada vehículo.
En ese punto interviene el área de producto, encargada de equilibrar las necesidades técnicas con el equipamiento y el precio previsto para el mercado mexicano. Así, un fabricante puede decidir qué tecnologías incorporar, cuáles adaptar y qué elementos tienen mayor relevancia para los compradores, sin dejar de cumplir las disposiciones obligatorias.
La conversación también abordó los posibles beneficios ambientales relacionados con estándares de emisiones más altos, especialmente en las entidades que integran la Megalópolis. Sin embargo, cumplir Euro 6 no garantiza automáticamente la obtención de más hologramas doble cero, ya que esos beneficios dependen de los criterios oficiales y de la clasificación que corresponda a cada vehículo.
En Ciudad de México, la Secretaría del Medio Ambiente mantiene información sobre los modelos candidatos a estos beneficios a través de su sistema de verificación vehicular.
¿Qué cambia cuando el vehículo es híbrido enchufable?
La tecnología del automóvil también determina qué certificaciones necesita, pues una SUV híbrida enchufable incorpora componentes que no están presentes en un vehículo convencional de gasolina. Ese es el caso de la Geely Monjaro EM-i, cuyo sistema de propulsión combina un motor de combustión con componentes eléctricos y una batería recargable.
Durante la entrevista se mencionó la regulación UN R100, relacionada con la seguridad del tren motriz eléctrico y de los sistemas recargables de almacenamiento de energía. Esta referencia permite entender por qué los fabricantes deben contemplar requisitos adicionales cuando introducen vehículos electrificados, además de las disposiciones generales de seguridad y los trámites ambientales que correspondan.
Por lo tanto, la homologación de un automóvil no sigue exactamente el mismo camino para todas las tecnologías. Cada modelo requiere identificar las normas aplicables a sus características y reunir las pruebas necesarias para acreditar su cumplimiento.
Un lanzamiento puede comenzar a prepararse seis meses antes
Aunque el público conoce un nuevo automóvil durante su presentación, el trabajo para introducirlo al mercado comienza mucho antes. En el caso de la Monjaro EM-i, durante nuestra conversación se explicó que las actividades de homologación habían comenzado al menos seis meses antes de su lanzamiento, un periodo dedicado a reunir certificados, revisar requisitos y completar procedimientos administrativos.
Una vez acreditados los aspectos técnicos, también deben atenderse procesos relacionados con la identificación y el registro de los vehículos. Entre ellos se encuentran las claves vehiculares utilizadas en determinados trámites administrativos y de facturación, además de los registros asociados a cada unidad, por lo que resulta importante distinguir estos elementos del número de identificación vehicular o VIN.
El VIN identifica individualmente a cada automóvil, mientras que las claves administrativas permiten relacionar modelos y versiones con distintos procedimientos oficiales. Así, la información técnica y documental acompaña al vehículo desde su preparación comercial y contribuye a que pueda registrarse y circular conforme a las disposiciones correspondientes.
Todo este trabajo debe coordinarse con el calendario de lanzamiento, ya que un retraso en las certificaciones o en los trámites necesarios puede afectar la disponibilidad del modelo. Por eso, las áreas de producto, ingeniería y homologación trabajan con anticipación para que la documentación esté lista cuando llegue el momento de comercializarlo.
Hay vehículos que completan la homologación y nunca llegan a venderse
Uno de los aspectos menos conocidos del proceso es que completar las certificaciones no garantiza que un automóvil llegue a las agencias. Durante la entrevista conocimos que existen proyectos cuyo trabajo técnico termina satisfactoriamente, pero después quedan fuera de los planes comerciales porque la empresa considera que no representan una oportunidad suficiente para el mercado.
Esto ocurre porque la homologación y la decisión de comercializar un vehículo son procesos relacionados, pero distintos. Mientras el área técnica busca acreditar el cumplimiento de las normas, los equipos de producto, ventas y marketing evalúan factores como la demanda, el posicionamiento, los costos y la viabilidad de incorporar el modelo al catálogo.
Por lo tanto, un fabricante puede invertir meses en preparar la documentación de un automóvil y posteriormente decidir no lanzarlo. Esto también explica por qué no todos los modelos que una marca desarrolla o comercializa en otros países terminan disponibles en México.
Los vehículos también deben adaptarse a las condiciones mexicanas
La preparación de un automóvil para nuestro mercado no consiste únicamente en reunir certificados, pues también es necesario considerar las condiciones en las que circulará. En México, factores como la altitud de Ciudad de México, situada aproximadamente a 2,200 metros sobre el nivel del mar, y las características de los combustibles pueden influir en el funcionamiento del motor, por lo que los equipos de ingeniería deben contemplarlos durante su desarrollo y calibración.
Durante la entrevista también hablamos de Brasil, donde el uso extendido de combustibles con etanol exige consideraciones particulares de materiales y funcionamiento. Aunque se trate de un modelo perteneciente a la misma familia, sus especificaciones pueden variar según el combustible previsto, las normas locales y las condiciones de operación de cada país.
Esto significa que traer un automóvil de China o de cualquier otro mercado no debería reducirse a importar unidades y ponerlas a la venta. Los fabricantes necesitan comprobar que la configuración destinada a México cumple las disposiciones correspondientes y responde a las condiciones para las que fue desarrollada.
Lo que sucede antes de que un automóvil llegue a una agencia
La homologación de vehículos en México es una parte fundamental de la industria automotriz, aunque normalmente permanece fuera de las presentaciones comerciales. Detrás de cada lanzamiento existe un proceso que reúne análisis de mercado, trabajo de ingeniería, certificaciones internacionales, requisitos mexicanos y trámites administrativos, todos coordinados para que el automóvil pueda llegar legalmente a las agencias.
Nuestra conversación durante la presentación de la Geely Monjaro EM-i permitió conocer parte de ese trabajo y entender que la llegada de un nuevo modelo comienza mucho antes de anunciar su precio o equipamiento. También dejó claro que completar las certificaciones es una condición necesaria para avanzar hacia su comercialización, pero la decisión de venderlo depende de otros factores que pueden cambiar incluso cuando el trabajo técnico ya terminó.




