Cobros en agencias: qué hace Kashio después del pago

Asesor de una agencia automotriz revisa el registro de un pago en una computadora

Cobros en agencias: qué hace Kashio después de que un cliente paga

Apartar un auto, liquidar una refacción o pagar un servicio parecen operaciones sencillas para el cliente. Detrás del mostrador, cada cobro debe identificarse, registrarse y relacionarse con el trámite correcto.

Ese trabajo fue el punto de partida de nuestra conversación con Antonio Rolando, CEO y fundador de Kashio. Nos dijo que algunos concesionarios ya usan componentes de su plataforma para gestionar cobros, aunque no identificó a los clientes ni precisó en qué países operan.

 

El pago llega, pero todavía hay que reconocerlo

Rolando explicó que Kashio conecta los sistemas de un concesionario con bancos y procesadores de pago. «El dinero no pasa por nuestras cuentas», aclaró. Según su descripción, la plataforma permite enlazar el cobro con los procesos del negocio, mientras los fondos siguen su ruta entre las partes que intervienen.

 

Antonio Rolando, CEO y fundador de Kashio, durante FINNOSUMMIT 2026. Foto: FRAMER

 

Para entenderlo, pensemos en el apartado de un vehículo. La agencia necesita saber quién pagó, a qué operación corresponde el dinero y si el registro coincide con sus cuentas. Lo mismo ocurre después con servicios, seguros o refacciones, aunque la entrevista no detalló cuáles de estos pasos utilizan ya sus clientes automotrices.

En su sitio oficial, Kashio enumera enlaces de pago y opciones para recibir transferencias, tarjetas y pagos desde billeteras digitales. También presenta herramientas de conciliación, es decir, para relacionar los pagos recibidos con los registros de la empresa. Así, los cobros en agencias pueden entenderse como una tarea que continúa después de que el cliente paga.

El boletín de la compañía describe una plataforma que reúne cuentas por cobrar, conciliación y pagos a proveedores. Además, Kashio reporta en casos internos de clientes un ahorro de 42% en el tiempo destinado a conciliar y aplicar pagos. La empresa no indica que ese resultado corresponda a una agencia automotriz, por lo que no puede trasladarse al sector.

 

Por qué una agencia no cambia sus procesos de un día para otro

La tecnología necesita información ordenada para funcionar dentro de una empresa. Rolando señaló que algunas organizaciones quieren incorporar nuevas herramientas, pero no tienen sus procesos documentados ni reglas claras para gestionar los datos de sus clientes.

Por eso, considera más sencillo diseñar una operación desde el inicio que modificar una que lleva años funcionando. La pregunta surgió al hablar de marcas automotrices que llegan al mercado frente a empresas ya establecidas. Su respuesta describe un reto de implantación; no confirma un proyecto de Kashio con alguna de esas nuevas marcas.

Rolando también habló de la rapidez que hoy esperan los clientes. Puso como ejemplo una cotización que requiere consultar inventario, seguir un proceso interno y llegar a la persona capaz de responder. Si esos pasos no están conectados, añadir una forma de pago por sí sola no acelera toda la atención.

Ese es el contexto en el que sitúa los cobros en agencias: no basta con ofrecerle al comprador un enlace o una terminal. El negocio también necesita reconocer la operación, dar seguimiento al cliente y saber qué ocurrió con el dinero.

 

¿Y si el propio automóvil pudiera pagar?

Le preguntamos a Rolando si esta tecnología podría llegar más allá de la agencia, hacia estacionamientos, peajes o recarga eléctrica. Imaginó un asistente capaz de buscar un lugar disponible, reservarlo y completar el pago mientras el usuario conduce.

Es una posibilidad que él ve hacia adelante, no una función que Kashio haya presentado para vehículos. La diferencia importa porque automatizar la cobranza de un concesionario y permitir que un auto contrate servicios son aplicaciones distintas.

La inteligencia artificial también apareció en la conversación. Rolando habló de su posible uso para gestionar solicitudes y apoyar decisiones dentro de una empresa, junto con los riesgos de fraude y seguridad. El boletín, por su parte, describe su empleo en desarrollo tecnológico e integraciones bancarias, sin anunciar una aplicación automotriz concreta.

 

Lo que ya sabemos del negocio automotriz

Rolando dijo que Kashio trabaja con cerca de 600 empresas de distintos tamaños en la región. Esa cifra abarca varias industrias y no permite saber cuántas son concesionarios. Tampoco compartió el volumen de sus cobros, el tiempo que ahorran o un caso automotriz que pueda identificarse.

Aun con esos datos pendientes, la entrevista muestra dónde está hoy la relación de Kashio con el automóvil: en los sistemas que ayudan a gestionar pagos de algunos distribuidores. Los pagos hechos desde el vehículo quedan, por ahora, como una visión de lo que podría venir.

 

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