Dodge Charger Scat Pack 2026 llega a México con 550 hp

Dodge Charger Scat Pack 2026 azul circulando en carretera

Dodge Charger Scat Pack 2026 llega a México con 550 hp y deja atrás el V8

El Dodge Charger Scat Pack 2026 ya está en México y llega con uno de los cambios más importantes en los 60 años de historia del modelo. El V8 deja su lugar a un seis cilindros en línea biturbo de 550 hp, aunque las cifras de desempeño mantienen al nuevo Charger dentro del terreno de los muscle cars.

La transformación va mucho más allá del motor, porque esta generación incorpora tracción integral con posibilidad de operar en modo RWD, Launch Control, Line Lock y frenos Brembo. Además, estrena una cabina mucho más digital y una carrocería de dos puertas que recupera varios elementos de los Charger de finales de los años sesenta.

 

De un V8 a un seis cilindros biturbo de 550 hp

Bajo el cofre encontramos un motor Hurricane H.O. de 3.0 litros y seis cilindros en línea, con doble árbol de levas, inyección directa y sistema de apertura variable. Utiliza dos turbocompresores Garrett GT2054 de baja inercia que pueden trabajar con una presión de hasta 30 psi.

El conjunto desarrolla 550 hp a 6,200 rpm y 531 lb-pie de torque a 3,500 rpm, mientras que la transmisión corre por cuenta de una automática TorqueFlite de ocho velocidades.

Hay además un detalle interesante para México, porque el motor del Dodge Charger Scat Pack 2026 se fabrica en la planta de Stellantis en Saltillo, mientras que el automóvil completo sale de la planta de ensamble de Windsor, Ontario, Canadá.

La potencia llega mediante un sistema de tracción integral AWD que también ofrece modo RWD, por lo que el conductor puede pasar a una configuración de propulsión trasera cuando las condiciones lo permiten.

Con esta mecánica, Dodge anuncia una aceleración de 0 a 100 km/h en 3.9 segundos, un cuarto de milla en 12.2 segundos a 184 km/h y una velocidad máxima de 285 km/h.

Por lo tanto, aunque desaparece el V8 de esta versión, el nuevo Charger no reduce sus cifras de desempeño. En cambio, Dodge modifica la fórmula mediante menor cilindrada, sobrealimentación y una gestión electrónica más amplia de la tracción.

 

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AWD para acelerar y RWD para jugar con la parte trasera

La posibilidad de trabajar con tracción trasera cobra sentido cuando aparecen algunas de las funciones que Dodge mantuvo en esta generación.

El Launch Control administra automáticamente la entrega de torque y la tracción disponible durante una arrancada, con el objetivo de reducir el deslizamiento y aprovechar la potencia desde cero.

Por otro lado, Line Lock bloquea temporalmente los frenos delanteros y deja libres las ruedas posteriores, una función pensada para calentar los neumáticos antes de una arrancada y que también permite realizar los conocidos burnouts.

El conductor dispone además de seis modos de manejo: Auto, Eco, Sport, Snow/Wet, Valet y Custom, que modifican diferentes parámetros del acelerador, transmisión, dirección y sistema de tracción.

También aparecen Performance Pages, paletas de cambio detrás del volante y un sistema de escape dual activo con válvulas controladas electrónicamente, que modifica su funcionamiento de acuerdo con el modo seleccionado y las condiciones de conducción.

 

Frenos Brembo y neumáticos 305 en las cuatro ruedas

Las prestaciones obligaron a trabajar también en el resto del conjunto dinámico. Al frente encontramos frenos Brembo de alto desempeño con cálipers fijos de seis pistones, mientras que atrás utiliza cálipers flotantes.

La suspensión posterior es de tipo Integral Link y los cuatro neumáticos son Goodyear 305/35 ZR20, montados sobre rines de aluminio de 20 x 11 pulgadas con acabado negro.

Dodge utiliza así la misma medida de neumático en ambos ejes, algo relevante considerando los 550 hp y la posibilidad de alternar entre tracción integral y trasera.

 

El diseño vuelve a mirar hacia los Charger de los años sesenta

La mecánica representa una ruptura con el pasado reciente, pero el diseño sigue una dirección diferente. Dodge tomó referencias de los Charger de finales de los años sesenta y las trasladó a una carrocería con proporciones y tecnología actuales.

Al frente, una firma luminosa LED recorre prácticamente todo el ancho y se combina con el emblema Fratzog iluminado, un símbolo utilizado históricamente por Dodge. El cofre incorpora extractores de calor y la parrilla dirige aire hacia el motor SIXPACK Twin-Turbo.

Atrás encontramos las luces LED denominadas Ring of Fire, además de un spoiler de desempeño y doble salida de escape en color negro.

El Charger tampoco es precisamente pequeño. Mide 5,248 mm de largo, 2,028 mm de ancho y 1,504 mm de alto, mientras que la ficha técnica para México especifica una carrocería de dos puertas.

Las primeras 50 unidades destinadas a nuestro país tendrán además una característica particular: solamente estarán disponibles en el color azul Bludicrous, exclusivo para esta edición de lanzamiento.

 

Parece coupé, pero detrás esconde una cajuela enorme

Uno de los cambios prácticos menos evidentes está en la parte posterior. El nuevo Charger adopta una configuración tipo hatch, por lo que la tapa trasera permite un acceso mucho más amplio al área de carga.

Con los asientos en su posición normal ofrece 644 litros de capacidad, pero al abatir la segunda fila el espacio aumenta hasta 1,059 litros.

Es una cifra poco habitual para un automóvil de estas características y convierte al nuevo Charger en algo más práctico de lo que su carrocería de dos puertas podría sugerir a primera vista.

 

Una cabina mucho más digital

Por dentro también desaparece buena parte de la receta tradicional. La posición de manejo continúa orientada hacia el conductor, aunque ahora las pantallas y las funciones digitales tienen mucho mayor protagonismo.

Frente al volante aparece un clúster digital configurable de 16 pulgadas, capaz de mostrar navegación, información del vehículo y métricas de desempeño. A esto se suma un Head-Up Display que proyecta datos dentro del campo visual del conductor.

En el centro se encuentra una pantalla táctil Uconnect de 12.3 pulgadas, desde donde se administran entretenimiento, navegación, configuración del vehículo y diferentes funciones relacionadas con el desempeño.

El sistema ofrece Apple CarPlay y Android Auto inalámbricos, además de cargador inalámbrico para smartphones, mientras que el apartado de sonido utiliza un sistema Alpine Premium Audio con 18 bocinas, amplificador y subwoofer.

 

Alcántara, piel Nappa y una Pistol Grip

Dodge también recuperó algunos detalles que hacen referencia a generaciones anteriores, entre ellos una palanca de cambios denominada Pistol Grip, ubicada en la consola central.

Los asientos deportivos High-Back combinan Alcántara y piel Nappa. Tanto conductor como pasajero cuentan con ajustes eléctricos de 12 vías y cuatro posiciones de ajuste lumbar, mientras que los asientos delanteros incorporan calefacción y ventilación.

Curiosamente, los pasajeros posteriores tampoco se quedan sin calefacción, porque la segunda fila también dispone de asientos calefactables.

El habitáculo añade insertos de fibra de carbono en tablero y puertas, toldo interior terminado en Alcántara negra y un volante deportivo Flat Top/Flat Bottom forrado en piel y calefactable.

Además, la iluminación ambiental configurable recorre aproximadamente 270 grados alrededor del conductor y se extiende por puertas, tablero y consola, reforzando la sensación de una cabina envolvente.

 

Más tecnología también significa más asistencias

El salto generacional no se limita al desempeño y la conectividad. El nuevo Charger incorpora un paquete considerablemente más amplio de sistemas de asistencia.

Entre ellos encontramos control crucero adaptativo con Stop & Go, asistencia de colisión con frenado automático, detección de peatones, monitoreo de punto ciego y reconocimiento de señales de tránsito.

También dispone de alerta de desvío y asistencia de conservación de carril, detección de fatiga, asistencia de freno ante tráfico cruzado, alerta de distancia lateral, sensores delanteros y traseros y cámara de 360 grados.

A esto se suman control electrónico de estabilidad, monitoreo de presión de neumáticos, dirección eléctrica asistida ajustable, encendido automático de faros y limpiaparabrisas con sensor de lluvia.

En seguridad pasiva cuenta con bolsas de aire frontales, laterales delanteras y traseras, de cortina y de rodilla para conductor y pasajero, además de anclajes para sillas infantiles.

 

Dodge Charger Scat Pack 2026: precio y disponibilidad en México

El Dodge Charger Scat Pack 2026 tiene un precio de $1,489,900 pesos en México, mientras que esta primera edición estará limitada a solamente 50 unidades en color Bludicrous.

Quienes quieran consultar posteriormente disponibilidad, distribuidores o información comercial pueden hacerlo directamente en el sitio oficial de Dodge México.

La llegada del nuevo Charger plantea así un cambio importante para un nombre históricamente asociado con motores de gran cilindrada. El V8 ya no está bajo el cofre del Scat Pack 2026, pero Dodge intenta conservar el resto de la fórmula mediante 550 hp, tracción AWD/RWD y herramientas como Launch Control y Line Lock.

La pregunta será si para los seguidores del Charger esas cifras y capacidades son suficientes para compensar la ausencia de los ocho cilindros.

 

Preguntas frecuentes

¿Qué motor tiene el Dodge Charger Scat Pack 2026?
Utiliza un Hurricane H.O. de 3.0 litros, seis cilindros en línea y dos turbocompresores, que desarrolla 550 hp y 531 lb-pie.

¿El Dodge Charger Scat Pack 2026 tiene motor V8?
No. La versión que llega a México utiliza un seis cilindros en línea biturbo de 3.0 litros.

¿El nuevo Dodge Charger es AWD o RWD?
Cuenta con tracción integral AWD y dispone de un modo RWD que permite operar con propulsión trasera.

¿Cuánto acelera de 0 a 100 km/h?
Dodge declara una aceleración de 0 a 100 km/h en 3.9 segundos y una velocidad máxima de 285 km/h.

¿Cuánto cuesta el Dodge Charger Scat Pack 2026 en México?
El precio anunciado para México es de $1,489,900 pesos.

¿Cuántas unidades llegarán a México?
La edición inicial está limitada a 50 unidades, todas en color Bludicrous.

¿Dónde se fabrica el nuevo Dodge Charger?
El vehículo se ensambla en Windsor, Ontario, Canadá, mientras que su motor Hurricane se fabrica en Saltillo, México.

 

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